sábado, 29 de noviembre de 2014

Las Pintas: creatividad, osadía y abundancia

Errar, perderse. Pisar el freno y tirar el ancla por una City Bell que amaga a convertirse en el polo gastronómico por excelencia de la región. Calor, sed y las cervezas como antídoto. El sol se despereza, remolón, para darle paso al manto negro nocturno.
Las Pintas, enclavado en la esquina de 13 C y 473 bis, es el destino. Particular, por cierto. En primer término porque ofrece cervezas artesanales platenses tiradas de diversos estilos, pero ninguna fatta in casa. En segundo lugar porque, para sorpresa del visitante, la propuesta gastronómica supera ampliamente los parámetros clásicos de cervecería-tapeo-picada, por creatividad, osadía y la abundancia pantagruélica de los platos.
Después de usted.









Agustín y Alejandro, además de propietarios de Las Pintas, son hermanos. Mucho antes que el emprendimiento que hoy comandan junto a otros tres amigos fuera siquiera un boceto, solían comercializar remeras. Para resolver cuestiones logísticas inherentes al negocio, se reunieron con el objetivo de darle forma a un proyecto de futuro local de ropa, a instalarse en City Bell. El encuentro finalizó y uno de los presentes, al pasar, arrojó al aire la posibilidad de armar una cervecería. No faltó más. Se miraron y fue suficiente para que a los pocos días iniciasen la búsqueda de un espacio físico.







Agustín, arquitecto él, dio con Juan Spinoso (joven pero experimentado cocinero), a quien conoce "desde jardín de infantes". Le comentó la idea y buscó su asesoramiento: finalmente se sumó también al proyecto. "A los diez días teníamos visto el local, que era un chalet casi abandonado. Se negoció y alquilamos. De entrada le vimos potencial y empezamos a romper; vimos que el techo estaba buenísimo, como para dejarlo a la vista. Tiramos casi todas las paredes del interior, salvo el baño y una pared. Hicimos el patio nuevo, el frente de vidrio, las veredas -no había-. Fue un trabajo duro, de más de nueve meses, y tratamos de hacer la mayor cantidad de cosas posibles nosotros", precisó.







Toda esa ardua tarea modificó no sólo el edificio sino también el concepto. Al principio, si bien no tenían muy en claro hacia dónde ir, la premisa era poner en marcha un sitio acogedor, sobrio, rústico, hasta "hippie chic", según ellos mismos, por deseo y posibilidades de inversión. Pero se entusiasmaron y casi sin pensar dieron varios pasos más allá.
Las Pintas tomaba forma. Agustín elaboró los grandes trazos estéticos con cuatro colores como línea rectora e identitaria junto a su hermana diseñadora, que colaboró desde su know how.







"Para resolver la barra y el fondo de barra queríamos algo bien distintivo. Apareció un amigo que tenía un conocido que cerraba una parrilla en San Telmo. Fuimos a ver qué tenía y nos trajimos la heladera. Ahí está barra, dije. Después, el fondo está hecho con puertas que estaban en la casa; se reutilizó y se armó el mueble tal como está ahora", apuntó Alejandro.







Uno de los sellos distintivos de Las Pintas, como se señaló, es la variedad de cervezas artesanales elaboradas por emprendedores de la ciudad. Alejandro, quien trabajó un tiempo en Larsen de Gonnet, es quien planifica y gestiona una oferta cervecera que rota periódicamente. "Como los productores no cuentan con un gran stock mensual, tenés que buscar. Toda esa rotación increíble surge de la necesidad, dependemos de lo que nos den. Tratamos de poner a disposición las cervezas más clásicas, como las rubias, negras y rojas suaves, y equilibrar eso con otros estilos. Por ejemplo, sé que Taguató hace cervezas diferentes todo el tiempo, entonces le digo traé lo que tengas. Con las otras canillas jugás y tirás IPA, Doble IPA, Black IPA, belgas", detalló.







El vínculo con los microcerveceros se potenció con el correr del tiempo. "Los hacemos parte de Las Pintas, les damos el lugar, nos juntamos, hacen cursos acá, también capacitamos a los chicos que trabajan con nosotros para que orienten mejor a quienes nos visitan", remarcó Juan, al tiempo que Agustín completó: "trabajamos con cervezas producidas por gente de la zona, tenemos sentido de pertenencia con la ciudad y eso nos distingue, no somos una franquicia que fabrica en otro lado".







La carta, según el propio Spinoso, "va de lo más sencillo a lo más complejo. Eso ya lo podés ver con las entradas y nos encanta. Tenés desde empanaditas de salmón, pasando por rabas (soberbias), las papas Las Pintas, ensaladas y los tequeños (bocadillos de queso de origen venezolano que se sirven con salsa de miel y cerveza. Deliciosos. La historia de cómo llegaron a la carta merecería un post aparte). Y los platos principales son pocos pero con diversidad de carnes como trucha, salmón, pollo, bife de chorizo, bondiola, chipirones. Algunos de ellos más jugados, como el solomillo con salsa de frambuesa (un man-jar)".





Respecto al considerable tamaño de las porciones, también presentadas con sumo cuidado, deslizó que "muchas veces con las entradas es suficiente y eso está bueno porque te dan ganas de volver para probar otra cosa. Cuando armamos esta carta tratamos de hacer platos competitivos entre ellos justamente para eso, para que vuelvas. Te damos cantidad, calidad de primera y lo decoramos con dedicación para que quede lo más prefecto posible".




"Los más audaces calamaretes con un toque de lima y pesto de rúcula y limón"


Uno de los objetivos que asoma en el horizonte es la elaboración de su propia marca de cerveza, producto que "va a salir cuando esté preparada, con la mejor calidad posible". La idea es que sea "una más" del pizarrón, con un nombre diferente al del bar.






"Inquebrantable disco de queso provolone, en su tempreatura justa, sosteniendo sin embargo a unos desatinados champignones, gírgolas y portobellos que están locos de aromas"



Las Pintas está por cumplir un año y la celebración, aseguran, será a lo grande el lunes 8 desde las 20, con show callejero incluido. Para el grupo es la primera experiencia en el rubro, por lo que el día a día es un proceso de aprendizaje constante. Agustín resaltó, a modo de balance, que "tuvimos una idea y la llevamos adelante a pura voluntad. Eso fue espectacular en este año y una gran satisfacción personal". Alejandro, a su turno, manifestó que "en este tiempo aprendí muchísimo de cerveza pese a que no sé nada (risas). Es todo un universo y una gran responsabilidad saber y probar, mantener un estándar de calidad".




"Solomillo de cerdo, interpelado por una jugada salsa de frambuesas (barrilete cósmico)"


"Un año no es nada. Como digo, no le ganamos a nadie. Vamos a seguir trabajando a full, con la humildad del ascenso", dispara Alejandro acompañando la frase final con una sonrisa socarrona.


Terminó la charla. Llegó un plato. Otra pinta. Otro trago. Llegarán más. Salud y buen provecho, a lo campeón.





2 comentarios :

  1. Ay chicos¡¡¡ me he leído todoooo., y no tienen idea las ganas de estar ahí., primero por ver un lugar tan acogedor y segundo por la carta con gusto refinado., al mejor estilo.,...ver ese solomillo es para que se nos haga agua la boca., les deseo que los próximos años a cumplir., sean a puro color y sabor., y tengan que abrir más sucursales y más franquicias y puedan extenderse hasta acá., hasta Córdoba -capital...nosotros seremos los primeros en degustar tantas delicias...FELICITACIONES a cada uno de ustedes., MUCHA SUERTE HOY Y SIEMPRE¡¡¡ Una loca por la buena comida.y el confort ambiental.

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  2. Fantástica presentación!!!!! y lo mejor de todo es que uno va y no lo decepcionan, es tal cual lo muestran por acá, platos abundantes y exquisitos. Felicitaciones a estos emprendedores jóvenes que apuestan por City Bell y el país!!! Y como dice el comentario anterior cuando se extiendan con sus locales, véngase al sur, que también existe!!!!! SUERTE por muchos años más de LAS PINTAS y FELICITACIONES!!!!!

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