jueves, 11 de diciembre de 2014

Romania: nihil sine cerevisia (nada sin cerveza)

Como muchas veces sucede, Romania llegó a los oídos primero gracias a los comentarios positivos provenientes de las bocas de varios beodos consuetudinarios amigos. La confirmación llegó a mediados del mes pasado, en lo que fue la inauguración del circuito cultural Barrio Hipódromo, cuando montaron un stand en la entrada de un garage por avenida 38. Pese al bullicio y al transitar constante de bebedores personas, el equipo de Romania accedió abrir sus puertas. Finalmente la visita se concretó dos semanas después.







Tras varios días de temperaturas dignas de un Kalahari ultra húmedo, si semejante absurdo fuera posible, sobrevino un domingo desubicado, lluvioso y fresco. Otoñal. Los anfitriones, prevenidos, mientras cocinaban unos 250 litros de una Irish Red hacían lo propio con unos chorizos a la pomarola, con algunos toques de cerveza de la casa.





Mariano Zapata fue quien inició lo que hoy se conoce como Romania hace más de 6 años. Junto a dos hermanos con ganas de emprender desembocó en la cervecería, sin la menor idea de qué se trataba. Enseguida se inscribieron en un curso de elaboración que se dictaba en CABA (en Chacarita, específicamente) y se largaron. Pero el impulso inicial fue sólo eso: Mariano al poco tiempo se encontró sin laderos a pesar de las ganas de profundizar conocimientos y continuar con el proyecto.








Fabricar cerveza en soledad no parecía una tarea sencilla y Mariano lo sabía. Cuando las dificultades amenazaban con hacer tambalear su voluntad, apareció un tocayo en el camino. El muchacho (Ríos de apellido) resultó ser el esposo de una de amiga íntima de la compañera de Zapata, que mostró interés por la actividad. Así fue que tras un período de formación elemental vía web y algunos ensayos, los Marianos adquirieron un equipo básico que constaba de ollas de aluminio de 50 litros de capacidad y un kit listo para preparar una cerveza rubia. Ambos, sin dudar, señalan ese momento como el inicio de Romania: 27 de junio de 2009.









A pesar de la estética y los juegos de palabras como Bere de Lumina (una receta propia que en rumano significa "cerveza ligera"), el nombre tiene nada del país de Drácula y los Cárpatos: simplemente es un anagrama de Mariano. "Una vez que apareció empezamos a jugar, desde los colores hasta los nombres. Por ejemplo, uno de los escudos de la marca se usó en Rumania desde el siglo XIX con el lema Nihil Sine Deo (Nada Sin Dios), pero lo adaptamos a nuestro Nihil Sine Cerevisia (Nada Sin Cerveza). También probamos elaborar una cerveza de nombre Raducioiu (futbolista rumano que brilló en el Mundial de EEUU de 1994), pero como no nos salió como queríamos la dejamos. Uno de los grandes desafíos que tenemos por delante es lanzar la Hagi, la número 10 (por Gheorghe, el mejor futbolista rumano de la historia)", explicaron.









Durante el proceso de crecimiento y consolidación sumaron un nuevo integrante, Fernando Sánchez, amigo de Zapata desde la niñez. En lo que sería la primera prueba de fuego del grupo, Romania salió a la cancha en agosto de 2011 en la fiesta de degustación de cervezas locales, que serviría de antesala a la recordada primera fiesta en Meridiano V de octubre. Pocos días antes consiguieron 5 barriles y adaptaron una chopera "como se pudo porque tenía unas canillas de acero tipo dispenser y espumaba como loco", recordaron.

"Ayudé en esa fiesta, di una mano, pero no estaba metido en la producción hasta que una vez me invitaron a una cocción, me gustó y ya para la segunda fiesta estaba participando en Romania activamente", describió Fernando.






Romania cuenta con tres estilos bases como la Porter (negra), Irish (roja) y Bere de Lumina (rubia) y un cuarto campo que se completa con la experimentación y los deseos de innovar como la Niño de Cobre (roja que elaboraron hace un tiempo y que por insistencia de admiradores volvió al ruedo), la American Pale Ale (APA) o la Mafia Porter (negra que tuvo la particularidad de realizarse con chips de roble macerados en tequila).





Periódicamente ofrecen sus productos embotellados vía Facebook pero también pueden conseguirse en bares y restos de la ciudad como Las Pintas, Warhol o Lord.





"Romania, ya por su exigencia, tomó vida propia. Nuestro sueño es montar un bar y poder vivir de ésto. Igualmente nos proponemos para 2015 juntarnos con gente en un patio, ofrecer las cervezas junto a una propuesta gastronómica interesante, mientras el clima lo permita, una o dos veces al mes. La movida de Barrio Hipódromo nos dejó una experiencia hermosa que queremos que se repita", señalaron.





Las ideas y proyectos no dejan de fluir. Desde la pendiente Hagi, hasta el eventual uso de camisetas rumanas en el próximo evento masivo. Ganas de crecer, de mejorar. Afuera llueve. Risas. Se brinda con una deliciosa APA pero moderadamente porque les queda por delante la pesada tarea de limpiar absolutamente todas las instalaciones de la fábrica. Se acabó la cerveza. Despartirea. La revedere!



No hay comentarios. :

Publicar un comentario