sábado, 6 de agosto de 2016

El cochinillo de los jueves en Meridiano

Amo salir a comer entre semana por un montón de razones, pero sobre todo porque funciona (al menos en mi psiquis) como un espectacular empujón hacia el fin de semana. Corta, distiende, nos abre las puertas a esos encuentros con amigos que son habitualmente imposibles de concretar por la rutina. Y por si fuera poco, cada vez son más los restos de la ciudad que agudizan el ingenio y ofrecen platos o promociones que se corren de su cotidianidad.




Esta semana estuve en el club Meridiano V° con un objetivo: conocer de cerca el famoso cochinillo de cada jueves hecho lentamente en el horno de leña. Atravesé la tribuna lateral de la cancha de basket, repleta por cierto, con el pique de la anaranjada, los frenos de las suelas y algo de griterío de fondo hasta que llegué al salón. Eran cerca de las 21.30 y lucía repleto de heterogeneidad: familias enteras, grupos de varones y mujeres de distintas edades, parejas. Los cubiertos chocaban contra los platos y el bullicio era el adecuado, clásico de un restorán de club de barrio.





Aclaración importante: el cochinillo no se sirve en porciones individuales. Se trata de una gran tabla que contiene medio animalejo trozado, papa, batata, cebolla, pan y coles rallados. Su valor es de 600 pesos y les aseguro que pueden llegar a comer hasta cuatro personas (en ese caso, depende del apetito, se debería reforzar con una entrada). No fue nuestro caso, ya que decidimos excedernos sin culpa alguna, a punto tal que rematamos con un contundente flan con dulce :)







¿Cómo puedo calificarlo? Fantástico. El cuero súper dorado, muy crocante; la carne se deshilachaba, sazonada en un punto justo, al menos para el gusto de quien escribe. Ideal para quedar de la panza, amenizar con vino y extender las conversas sin miedo al reloj. Ah, una cosa más: en lo posible reserven que ya no es ningún secreto.
   




Bingo (?)







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